"En la carrera de antropología siempre nos decían que no puedes solucionar todos los problemas del mundo. Tienes que escoger tu trinchera. Yo escogí la mía desde lo que sé hacer: crear cosas útiles y durables con lo que ya existe, sin explotar a nadie en el proceso" Ariel.

A woman is working on a sewing machine

Cómo llegamos aquí

El origen: Crecí viendo a mi mamá y a mi tía coser y reparar ropa. Siempre admiré esas habilidades que yo no tenía. Recuerdo tener ropa con la que no me sentía cómodo y pensar que sería genial si yo mismo pudiera modificarla.

Aprendí a coser: Tuve la oportunidad de aprender en un programa de jóvenes. Empecé con reparaciones de ropa y camisería. Cosas muy detalladas, muy específicas. Ahí me di cuenta de todo lo que implica hacer algo desde cero, bien hecho y de buena calidad.

La antropología: Estudié antropología y ahí siempre nos hablaban de que no puedes cambiar todo el mundo. Tienes que elegir desde dónde actuar. Quería hacer algo desde lo que podía hacer, desde lo que tenía en las manos. En el rescate textil encontré el camino.

Nace Antimaquila: Me di cuenta de que me gusta diseñar: pensar la idea, dibujarla, resolver un problema que yo mismo tengo. Andar en bici todos los días y encontrar una cangurera útil, práctica y durable fue suficiente razón para hacer la primera.

Hoy: Cada accesorio sale de materiales que ya existen. Algunos son diseños únicos porque la tela se acaba y es dificil replicarlos. Trabajo a tiempos humanos, entrego en bici en la Ciudad de México, y no tengo planes de recurrir a la explotación humana y de recursos.

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